En su primera aparición pública tras su elección, el papa León XIV hizo un ferviente llamado a la paz mundial durante el rezo del Regina Coeli desde el balcón de la Basílica de San Pedro. Pidió un alto al fuego “inmediato” en la Franja de Gaza y el fin de la guerra en Ucrania.

Ante una multitud de aproximadamente 100,000 fieles, el pontífice instó a un cese inmediato de las hostilidades en Gaza y Ucrania, destacando la urgente necesidad de asistencia humanitaria y la liberación de rehenes.
«Hermanos y hermanas. Recuerdo la tragedia de la segunda guerra mundial, que terminó hace 80 años un 08 de mayo, después de haber causado 60 millones de víctimas. En el actual escenario dramático de una tercera guerra mundial fragmentada, como muchas veces sostuvo el papa Francisco, me dirijo yo también a los grandes del mundo repitiendo la apelación: ¡No más guerra!», dijo.
En relación con Gaza, el pontífice expresó su profunda preocupación por la situación humanitaria, solicitando un alto el fuego inmediato y la liberación de los rehenes israelíes:
“Me duele profundamente lo que sucede en la Franja de Gaza. Que cese inmediatamente el fuego. Se brinde ayuda humanitaria a la población civil y sean liberados todos los retenidos”, añadió.
Respecto a Ucrania, el Papa León XIV pidió un esfuerzo internacional para alcanzar una paz duradera, subrayando la importancia de respetar los principios del derecho internacional y fomentar el diálogo entre las partes en conflicto.
“Llevo en mi corazón el sufrimiento del amado pueblo ucraniano. Que se haga lo posible para llegar rápido a una paz auténtica y duradera. Que sean liberados todos los prisioneros y que los niños puedan regresar a sus familias”, sostuvo el Sumo Pontifice.
El Papa también mencionó otros conflictos, como el de India y Pakistán, y recordó el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, haciendo un llamado a la comunidad internacional para que no repita los errores del pasado: “Escuché con satisfacción el cese al fuego. Espero que con el próximo negociado se pueda llegar a un acuerdo duradero”.
Concluyó pidiendo a la Virgen María que interceda ante el Señor Jesús para obtener el milagro de la paz en todo el mundo. Este mensaje marca el inicio del papado de León XIV, quien, con su enfoque en la paz y la justicia, continúa la labor de sus predecesores en la promoción de la reconciliación y la fraternidad entre los pueblos.



